Asediar al asedio de Israel, artículo de Omar Barghouti:

 

 

 


Asediar al asedio de Israel

En apenas unos pocos años la campaña palestina para boicotear los productos israelíes ha alcanzado proporciones realmente globales

A pesar del sitio israelí a la franja de Gaza, y del creciente desplazamiento de población en el Negev y en Jerusalén oriental, los palestinos tienen razones para celebrar. En Washington una cooperativa de alimentación ha aprobado una resolución a favor del boicot de los productos israelíes, lo que confirma que el movimiento de boicot, que cumplió cinco años el pasado mes de julio, por fin ha cruzado el Atlántico. Durante este tiempo, la campaña ha recibido el apoyo de figuras destacadas como los premios Nobel de la Paz Desmond Tutu y Mairead Maguire, así como de Richard Falk, relator especial de Naciones Unidas en los Territorios Ocupados.

 

El movimiento por el boicot, sanciones y desinversión (BDS) contra Israel fue lanzado en 2005, un año después de que el Tribunal Penal Internacional declarara ilegal la construcción israelí del muro y de las colonias edificadas en territorios palestinos ocupados. Lo apoyan más de 170 organizaciones palestinas: partidos políticos, sindicatos, movimientos de masas y ONGs y está liderado por BNC, una coalición de organizaciones de la sociedad civil.

Entroncada en un siglo de resistencia civil palestina e inspirada en la lucha contra el apartheid, la campaña supone la culminación de boicots anteriores más limitados para presentar un enfoque exhaustivo de cara a hacer realidad la auto-determinación de Palestina, unificar a los palestinos del interior de la Palestina histórica y a quienes viven en el exilio ante la amenaza de una creciente fragmentación.

 

El movimiento BDS evita prescribir una determinada fórmula política e insiste por el contrario en hacer realidad los derechos básicos aprobados por la ONU que corresponden a los tres sectores principales de la población palestina: acabar con la ocupación israelí y su colonización de todos los territorios árabes ocupados desde 1967, el fin de la discriminación étnica contra los ciudadanos palestinos de Israel y el reconocimiento del derecho de los refugiados palestinos a regresar a sus hogares, como estipula la resolución 194 de Naciones Unidas.

 

Creado y liderado por palestinos, el movimientos BDS se opone a cualquier forma de racismo, incluyendo el antisemitismo, y se sustenta en los principios universales de libertad, justicia e igualdad de derechos que dieron lugar a la campaña contra el apartheid y a las luchas por los derechos civiles en Estados Unidos.

 

Describir el sistema de discriminación legalizada de Israel como “apartheid”, como hicieron Tuto, Jimmy Carter y hasta un antiguo fiscal general israelí, no implica igualar a Israel con Sudáfrica, pues no hay dos tiranías iguales. Por el contrario, lo que afirma tal descripción es que el hecho de que Israel otorgue derechos y privilegios sobre la base de criterios étnicos y religiosos corresponde a la definición de apartheid adoptada por la ONU.

 

El movimiento BDS ha experimentado un crecimiento sin precedentes a raíz de la guerra de agresión contra la Franja de Gaza y del ataque contra la flotilla. Por todo el mundo, personas de conciencia han cruzado el umbral, optando por hacer presión, en lugar de tratar de contemporizar o buscar un “diálogo constructivo” con el fin de acabar con la impunidad israelí y con la connivencia occidental que mantiene a este estado más allá del imperio de la ley.

 

“Asedia a tu asedio”, el grito del poeta palestino Mahmud Darwish, adquiere un nuevo significado en este contexto. Dado que convencer a un poder colonial para que atienda ruegos morales que piden justicia resulta en el mejor de los casos de personas ilusas, muchos comprenden ya la necesidad de “asediar” a Israel por medio del boicot, incrementando el precio de su opresión.

 

Los participantes en la campaña BDS han conseguido el acuerdo de instituciones financieras en Escandinavia, Alemania y otros países para que dejen de invertir en empresas que son cómplices en las violaciones israelíes de la legislación internacional. Varios sindicatos internacionales se han unido a l boicot. Tras el ataque a la flotilla, sindicatos de estibadores en Suecia, India, Turquía y Estados Unidos atendieron la petición de los sindicatos palestinos de bloquear la descarga de barcos israelíes.

 

El apoyo al movimiento por parte de personalidades relevantes en el mundo de la cultura como John Berger, Naomi Klein, Iain Banks y Alice Walker y la cadena de cancelaciones de eventos en Israel por parte de artistas como Meg Ryan, Elvis Costello, Gil Scott-Heron y los Pixies han elevado el perfil internacional de la campaña, acercándola a la percepción de la gente de la calle en Occidente. Se ha dejado a un lado el escepticismo ante el potencial de la campaña.

 

Siguiendo la llamada palestina al BDS, en 2009 se creó Boycot from Within (Boicot desde Dentro), un importante movimiento de protesta en Israel actualmente.

 

El Parlamento israelí acaba de aprobar la presentación preliminar de un proyecto de ley que contempla imponer severas multas a los israelíes que inicien acciones de boicot o inciten a ellas en contra de Israel, lo que pone de manifiesto el miedo israelí al alcance y al impacto global del BDS como una campaña no-violenta y moralmente coherente en pro de la justicia. Confirma en gran medida que el “momento sudafricano” de Palestina ya está aquí.


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