Las cosas claras: la soledad de la Sociedad Civil.

Editorial de www.boicotisrael.net



 

 

Las cosas, claras


Israel es culpable de piratería (robo de la carga de la flotilla y de los barcos), asesinato (por la muerte de los miembros de la flotilla que resultaron muertos), y secuestro (por llevar a todos los demás a territorio israelí y retenerlos, poco o mucho, contra su voluntad).


Esto se añade a todos sus crímenes anteriores: el asesinato de un líder de Hamas en su habitación de hotel en Dubai tras haber entrado de forma ilegal en el país con pasaportes falsificados de otros países, el asesinato de más de 1400 palestinos durante la Guerra de Gaza (operación Plomo Fundido) en 2008-09 en parte debido al uso, por supuesto ilegal, de fósforo blanco, las diversas guerras del Líbano, etc, etc. etc.


¿Cuándo va a comenzar a pagar Israel por estos crímenes? Es muy probable que Alemania siga pagando indemnizaciones por los crímenes del nazismo. Por alguna razón medio inexplicable, se identifica a Israel con los judíos europeos ejecutados por esa aberración de la raza humana cuando es posible que los supervivientes fueran a vivir a otros países. Como curiosidad y sólo por seguir con esta lógica peculiar, ¿alguien me puede decir si homosexuales, polacos y gitanos han recibido algo por todas las personas de esa orientación sexual, nacionalidad y etnia respectivamente que fueron asesinadas?


Lo que las acciones de Israel ponen de manifiesto es que, una vez más, la sociedad civil está sola a la hora de exigir determinados estándares en la convivencia humana (nada muy complicado, simplemente que se cumpla la ley internacional y que no se permitan comportamientos abusivos). Lo que más claro ha quedado es la catadura moral de nuestra clase política. Cierto periodismo de los medios hegemónicos también ha quedado bien retratado. Que nadie se lleve a engaño: los tribunales internacionales están para juzgar a oscuros dictadores africanos caídos en desgracia, “piratas” somalíes (es decir, gente a la que no le gusta que pesquemos en sus aguas sin pagar un duro) y a perdedores de la antigua Yugoslavia. Con todo esto, una vez más, los líderes políticos se colocan al mismo nivel que los de cualquier país autoritario, totalmente escindidos de la voluntad popular.


El único que se ha sentido medio avergonzado, y con toda la razón, es Egipto, tremendo cómplice en la lenta masacre de Gaza, que ha abierto ayer (1 de junio de 2010) los pasos fronterizos con la Franja de forma indefinida.


Por lo que respecta a nuestra propia clase política, Israel disfruta de un status privilegiado en sus relaciones con la UE, recientemente se le ha admitido en la OCDE y varios países, incluido España, han cambiado su legislación después de la última guerra de Gaza para limitar la aplicación del principio de la jurisdicción universal. ¿Alguien más quiere vomitar?


¿Qué nos queda? Por supuesto, siempre podremos regodearnos en nuestra propia “impotencia” y seguir con nuestra vida.


Para quienes estén aburridos de todo ese ombliguismo, nos queda la campaña “Boicot, Desinversión, Sanciones”, lanzada por la sociedad civil palestina hace seis años. La campaña supone un desafío para la imaginación, se trata de hacer pagar a Israel de todas las formas imaginables el precio por sus crímenes, de vetar la participación de sus artistas, intelectuales, deportistas y académicos en foros internacionales, de pedir a artistas, intelectuales, deportistas y académicos de otros países que no vayan a Israel, pues hacerlo supone normalizar una situación perversa que debería tener la lupa del mundo permanentemente fijada sobre ella; se trata de dejar de comprar productos israelíes, o productos de empresas que tienen vínculos con Israel. En resumen, se trata de poner este tema en la mesa para que todo el mundo tenga que tomar partido, que nadie pueda seguir fingiendo indiferencia.


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