Escritores británicos en apoyo de Palestina: Hay que boicotear la Feria del Libro de Jerusalén y el Premio Jerusalén.

 

 

Carta abierta de un grupo de ciudadanos israelíes pidiendo al escritor Ian McEwan que rechace el premio Jerusalén, concedido por el ayuntamiento israelí de esa ciudad.



22 de enero de 2011

 

Ayer se anunció que el novelista británico Ian McEwan ha sido galardonado con el Premio Jerusalén (que se concede cada dos años en la Feria del Libro de esta ciudad) por ser un escritor cuya obra explora el tema de la “libertad del individuo en la sociedad”. Esta Feria se destaca por su Programa de Invitados (Fellowship Scheme), por el cual determinados editores y agentes de otros países considerados “prometedores” son tratados como invitados de la Feria y se les ofrecen visitas guiadas de la ciudad y alrededores. El Premio, que incluye un viaje a Jerusalén y está dotado con 10.000 dólares, ha sido otorgado con anterioridad a autores como Susan Sontang, Arthur Miller y J.M. Coetzee. Cinco ganadores anteriores consiguieron luego el Premio Nobel, lo que concede al Premio Jerusalén un prestigio más allá de su cuantía económica, relativamente modesta.

 

BWISP (Escritores Británicos en Apoyo de Palestina, por sus siglas en inglés) ha expresado su consternación ante el anuncio de que Ian McEwan piensa aceptar el galardón. El escritor manifestó en .The Guardian:

 

“Creo que se debería distinguir siempre entre la sociedad civil y quienes gobiernan. Es la Feria del Libro de Jerusalén, no el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel quien concede el premio. Animo a que la gente establezca esta distinción – esto va de literatura.”

 

“No soy partidario del movimiento de colonos de Israel ni de Hamas. Yo me situaría entre muchos de mis amigos israelíes que desesperan de que pueda haber paz mientras continúen los asentamientos. Apoyo el llamamiento del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon para que no se construyan más asentamientos. Pero tampoco me gusta que Hamas presione a Israel con sus misiles.“

 

En un signo de lo lejos que ha llegado el movimiento BDS, The Guardian pidió una declaración de respuesta a Betty Hunter, secretaria general de la Campaña de Solidaridad con Palestina, quien dijo: “Damos la bienvenida a la declaración de Ian McEwan sobre su desaprobación de los asentamientos, pero señalaríamos que aceptar este prestigioso premio es una forma de apoyar al gobierno israelí, que practica políticas de expulsión en contra del pueblo palestino. Su aceptación será usada como un ejercicio de relaciones públicas por parte del gobierno israelí”.

 

BWISP desea apoyar la declaración de Hunter con los siguientes argumentos a favor de boicotear tanto la Feria del Libro de Jerusalén como su Premio:

  1. Israel mantiene una ocupación ilegal de Jerusalén Este desde 1967. Los residentes árabes de lo que debería ser la capital del estado palestino están sin embargo sometidos a la demolición de sus viviendas, a la humillación cotidiana en los checkpoints, y a ser arrestados y/o expulsados por manifestarse de forma pacífica en contra de injusticias implacables. Considerando también la continuación ilegal de los asentamientos en Cisjordania; el cerco de Gaza; la detención y el maltrato de niños palestinos; y el asesinato de nueve trabajadores humanitarios en el Mavi Marmara; el ‘Premio Jerusalén’ con su lema de “libertad individual en la sociedad’, constituye una broma cruel y una herramienta de propaganda para el estado israelí.

  2. El movimiento de Boicot, Desinversiones y Sanciones es una campaña promovida por la sociedad civil palestina e internacional. No está organizado por Hamas; más bien representa una alternativa no-violenta a los ataques con misiles.

  3. La premisa básica de la Feria del libro de Jerusalén es la de “todo funciona como siempre” en un estado de apartheid. Según un invitado reciente: “La mayor parte de las noches acabábamos a altas horas de la madrugada en el Hotel American Colony en Jerusalén Oriental, cerca de la Ciudad Vieja. La última noche, el camarero del hotel seguía sirviendo bebidas y luego hacía de DJ. El grupo bailaba música árabe, ABBA, pop americano. [Uno] de los editores literarios comentó: “El bar del sótano del Hotel American Colony es en estos momentos mi lugar favorito en el mundo para cerrar tratos editoriales”. Como operación de negocios israelí que normaliza y le lava la cara a la ocupación, además de usar los Territorios Ocupados como lugar de reunión comercial, la Feria del Libro es un objetivo del boicot tan legítimo como Carmel-Agrexco o Caterpillar Inc.

  1. Es más, aunque la web del Programa de Invitados declara que la feria está financiada por los editores, este evento no podría operar o reclamar tal prestigio sin sus cercanos vínculos a las autoridades municipales y al gobierno, a las universidades israelíes y la Junta de de Turismo israelí. En 2009 el Presidente Shimon Peres entregó el Premio Jerusalén a Haruki Murakami. Los ‘Amigos del Premio Jerusalén’ - que reconoce a las gentes del mundo de la edición que se han dedicado de una u otra forma a la Feria del Libro – es presentado en ‘el sorprendentemente íntimo ambiente de la Cámara del Consejo del Ayuntamiento de la Ciudad de Jerusalén’. El Publishers Weekly informa de que los mayores minoristas israelíes representados son Steimatzky and Academon, el último de los cuales tiene librerías en todos los campus universitarios de Israel. Y la página web oficial del Programa de Invitados tiene un link a la Junta de Turismo israelí.

  2. La Feria del Libro aplica una política de apartheid en este Programa, por la cual excluye a editores y agentes árabes. En 2005 el Publishers Weekly especulaba, comentando: “Quizá, si la esperanza de paz se concreta, el programa de los Invitados podría incluir también a editores de países árabes”. BWISP da la bienvenida a la corrección sobre este punto, pero por lo que sabemos, la Feria del Libro no ofrece ninguna razón, justificable o no, para excluir a estos profesionales literarios de su Programa de Invitados.

  1. La Feria del Libro aborda el conflicto árabe-israelí como un choque de culturas, no como una lucha para resistir la Ocupación.

Un artículo de 2005 del Publishers Weekly da una idea de lo engañoso de las impresiones que los Invitados reciben de sus anfitriones. Uno de ellos declaró:

“ Jerusalén es una ciudad impresionante para pasear o dar una vuelta en coche. Ofrece una posición privilegiada desde la que contemplar las pasiones que en la actualidad desgarran el tejido de la vida moderna. Como comentó uno de nuestros guías, cuando tienes una mezquita construida sobre una iglesia que está construida sobre un templo, eso te da una panorámica muy buena de la extraordinaria e interminable batalla vertical en la que chocan en el terreno inmobiliario Oriente y Occidente en esta ciudad. Y entiendes por qué el problema es tan difícil de solucionar”. Otro Invitado estaba impresionado por el “sentido de la historia de Jerusalén, la sensación de que es una ciudad disputada en todos las formas posibles, ya que la mayor parte de las culturas y de las religiones en el lugar se la han atribuido en distintos momentos desde su creación”.

 

Así mismo, en la página oficial del Sistema de Invitados el tradicional viaje al Mar Muerto es descrito por un Invitado sin siquiera usar palabras “Cisjordania”, y haciendo referencia únicamente a la ‘historia israelí’; mientras que otro compara la Feria del Libro con una de Brasil con el comentario: “El pasado de Paraty tiene que ver con en el comercio colonial; la historia de Jerusalén es bíblica, desde luego.”

 

Por último, en 2005 la Feria albergó discusiones de grupo y lecturas de poemas sobre el tema ‘Tender puentes entre dos culturas’, un evento titulado “Voces desde ambos lados del Puente”, que tuvo lugar en ‘el punto de cruce entre el norte de Israel y Jordania, el puente Sheikh Hussein’. Este esfuerzo sin duda bien intencionado para reconocer al menos décadas de conflicto, fue esencialmente una extensión de la práctica de la Feria del Libro de normalizar la Ocupación. El informe resumido sobre el evento de 2005 no menciona la palabra ‘Ocupación’, ni cita más que a un palestino.

 

Para finalizar:

A la luz de todas estas circunstancias, BWISP tienen la plena convicción de que los escritores, editores y agentes de conciencia deberían boicotear la Feria del Libro de Jerusalén y el Premio Jerusalén. Por tanto, pedimos a Ian Mc Ewan que reconsidere su decisión de aceptar este honor corrupto y cínico.

 

Sin embargo, BWISP es una afiliación amplia de escritores con una causa común que en ocasiones mantienen puntos de vista algo diferentes. Algunos miembros de la organización creen que, dada la expresa intención de McEwan de aceptar el Premio, se le debería pedir seguir los paso del premiado del año 2003, Arthur Miller. Según el Publisher Weekly:

 

“Miller tenía un conflicto de agenda y no pudo aceptar el premio en persona, pero preparó un vídeo con un discurso y usó la ocasión para amonestar a Israel: “Desde el inicio los judíos han declarado que Dios sobre todo significa justicia antes de cualquier otro valor. Somos el pueblo del Libro y el Libro, después de todo, es la Biblia, y la Biblia significa justicia o no significa nada.” Miller cree firmemente que la política de colonización es una desviación de la justicia. Uri Lupoliansky, el nuevo alcalde de Jerusalén, y también el primer alcalde ultra-ortodoxo de la ciudad, pasó unos 15 minutos desacreditando el punto de vista de Miller, pero su discurso, como muchos otros en el transcurso de la feria, fue en hebreo y nunca se tradujo al inglés, por lo que solo un puñado de visitantes internacional entendió sus comentarios. El alcalde retó a Dan Kurtzer, embajador de EE.UU. en Israel, quien recogía el premio en nombre de Miller, para que respondiera a sus argumentos. Tan diplomático como siempre, Kurtzer mencionó que aunque la justicia es una seña del judaísmo, también lo es la paz, la verdad y el cariño.

 

Si Ian McEwan también se opone de forma sincera a los asentamientos israelíes y el obstáculo para la justicia, la paz, la verdad y el cariño que representan, su conciencia debería dictarle que utilice también la ocasión de su discurso de aceptación- y su ‘libertad individual en la sociedad’- para criticar explícitamente las políticas implacables y expansionistas del gobierno de Israel. Solo haciendo una declaración así podría comenzar a justificar su decisión de hacer caso omiso de los deseos de la sociedad civil palestina y aceptar este galardón manchado. Una decisión con la que BWISP no está de acuerdo y no puede estarlo nunca.


 

Fuente : http://usacbi.wordpress.com/2011/01/22/british-writers-in-support-of-palestine-jerusalem-book-fair-prize-eminently-boycottable/

 



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