Tony Paterson desde Berlín para The Independent
Viernes, 4 de junio de 2010
Henning Mankell, el escritor sueco de misterio cuyos libros inspiraron la serie de televisión “Wallander”, ha acusado a Israel de salir a “cometer asesinato” e hizo un llamamiento a que se apliquen sanciones al estilo de las que se aplicaron contra el régimen del apartheid tras el asalto israelí a la flotilla de ayuda a Gaza.
El escritor de 62 años, que era uno de los once suecos presentes en la flota de seis barcos, dio una rueda de prensa improvisada en Berlín, un día después de ser deportado de Israel después de pasar veinticuatro horas en un calabozo.
“Los israelíes venían a matar – No entiendo por qué usaron tanta fuerza. Era lo más estúpido que podían hacer”, comentó a los periodistas.
El buque del señor Mankell era un pequeño barco de carga sueco, el Sofía, que estaba cargado de cemento y casas prefabricadas. Describió cómo las patrulleras israelíes y los helicópteros aparecieron de repente mientras el convoy de ayuda se hallaba todavía en aguas internacionales y comenzaron a abordar el crucero turco, el Mavi Marmara.
“Veíamos a los comandos que aterrizaban en el barco grande desde los helicópteros, como a un kilómetro de donde estábamos nosotros. Oíamos los disparos pero nos habían cortado todas las comunicaciones por radio, así que no podíamos hablar con ellos” comentó. “Luego, a las 4.30 de la mañana vinieron a nuestro barco.”
Mankell, cuyo suegro era el fallecido cineasta Ingmar Bergman, comentó que los comandos, que llevaban el rostro cubierto e iban armados con ametralladoras, asaltaron su barco mientras la mayor parte de los pasajeros se reunía en el puente.
“Se pusieron muy agresivos y nos ordenaron que bajáramos. Uno de nosotros era un señor mayor que se movía con lentitud, así que los israelíes le atacaron con una pistola eléctrica. Se veía que le dolía mucho. Luego había otro pasajero que estaba cubierto de pintura porque le habían disparado con una pistola de paint ball” contó.
Los soldados registraron el barco de cabo a rabo y volvieron agitando una navaja de afeitar y una herramienta para cortar metal, alegando que eran “armas” para ser usadas en su contra. Todos los pasajeros fueron reunidos en un grupo, vigilado por guardias armados mientras el barco era llevado a Israel.
“Cuando desembarcamos… se nos hizo caminar por una especie de pasillo de comandos armados que nos filmaban a todos con cámaras. Me robaron el móvil, el dinero, la ropa y las tarjetas de crédito” comentó el escritor, quien añadió que le retuvieron en un calabozo durante 24 horas junto con un diputado del Partido Verde sueco para luego ser deportado “sin los calcetines.”
Anteriormente, en una entrevista concedida al periódico sueco Expressen, se le preguntó si se arrepentía de algo. “De nada en absoluto” afirmó.
Comentó que ha llegado el momento de aplicar sanciones contra el estado judío. “Hemos intentado muchas cosas, pero los israelíes se niegan a escuchar. Creo que tenemos que utilizar la experiencia obtenida con el caso de Sudáfrica. Sabemos que las sanciones tuvieron un gran efecto. Requirió mucho tiempo, pero funcionó.”
El autor sueco comentó a su público berlinés que los israelíes le reconocieron sobradamente. Un oficial de inteligencia fue asignado para acompañarle y después de haber comparecido ante un tribunal israelí acusado de “entrar ilegalmente en Israel”, el juez le dijo en confianza: “Conozco sus libros y me gustan.”
Traducido por: www.boicotisrael.net