14 de junio. - 19.30 hrs.: Patio Maravillas. Calle Pez, 21. |
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Breaking The Silence fue establecido en marzo de 2004 por soldados licenciados que servimos durante la
Segunda Intifada, que estalló en septiembre de 2000.
Cuando terminamos el servicio militar obligatorio, nos dimos cuenta de que la sociedad que nos había dado la
misión de protegerla no era consciente del precio moral, humano y social que todos pagamos por las acciones de
las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) en los Territorios Ocupados Palestinos. Sentimos el abismo que separaba
la realidad que experimentamos “allí” con la realidad percibida por la sociedad “aquí”.
El servicio en los Territorios y las situaciones a las que nos enfrentamos, deformaron el mundo moral en el que
habíamos sido criados.
Todos servimos en los Territorios Palestinos: en Gaza, en Hebrón, en Belén o en otras poblaciones palestinas.
Todos prestamos servicio en puestos militares de control, participamos en detenciones y en redadas, tomamos
parte en acciones antiterroristas. Y aún así, pudimos ver la realidad tal y como es.
Civiles inocentes que resultaban heridos, niños que no podían ir a la escuela por los toques de queda, padres
que no ponían comida sobre la mesa porque no podían ir a trabajar. La interacción diaria con el terrorismo y con
la población civil nos dejaba indefensos. Nuestro sentido de la justicia resultó deformado y eso es algo aplicable
a todo aquel que haya servido allí.
Después de licenciarnos del ejército, decidimos que nuestras vidas no podían continuar como si no hubiese
ocurrido nada. No queríamos olvidar lo que hicimos ni lo que vimos. Decidimos romper el silencio porque había
llegado el momento de hablar. El momento de contar todo lo que ocurre allí cada día.
La muestra “Rompiendo el silencio-los combatientes hablan de Hebrón”, que se inauguró en la Escuela de Fotografía
Geográfica de Tel Aviv en junio de 2004, surgió de nuestro deseo de enseñar en casa lo que nunca antes
se había visto.
Por primera vez el público pudo ver el mundo de los soldados que sirven en los Territorios y la rutina diaria de
Hebrón. La respuesta a la exposición fue abrumadora. Miles de personas acudieron a verla, incluidos miembros
de la Kneset y, lo que es más importante, soldados recién licenciados y sus familias. Este especial encuentro
permitió a los visitantes contar a sus familias sus propias experiencias en los Territorios.
Nosotros también tuvimos oportunidad de reunirnos con otros soldados licenciados de nuestra edad y eso nos
hizo ver claro que no somos los únicos en sentirnos así. Esta es la historia de una generación que guardó silencio.
Por ello comenzamos a entrevistar y documentar testimonios de cientos de reclutas en activo o licenciados,
garantizando absoluta confidencialidad a todos aquellos que nos contactaban. Trabajamos con asesores legales
y periodistas para verificar los testimonios.
La calidad y cantidad de testimonios reunidos prueba una y otra vez que no estamos hablando de “casos aislados”
o de unas pocas “ovejas negras”. Nos enfrentamos a un fenómeno peligroso y creciente, una parte integral
de la rutina cotidiana en los Territorios. Cosas que en su momento eran excepcionales, se han convertido en
lo normal hace mucho tiempo. La perspectiva que emerge de muchos testimonios sobre los procedimientos de
La organización
las IDF durante la Segunda Intifada revela una imagen preocupante de un sistema que pierde las restricciones
humanas y morales. La degradación moral se ha extendido a todos los rangos y unidades de las IDF y también
a la sociedad civil israelí.
La sociedad israelí debe darse cuenta de la trampa en la que todos estamos metidos, especialmente nuestros
soldados. Nuestra sociedad debe entender el precio que estamos pagando por nuestras acciones en los
Territorios Ocupados. Mientras nos defendemos a nosotros mismos del peligro, estamos creando otro desastre.
Una sociedad democrática que aspira a ser moral no puede ignorar la realidad que tolera y, en nuestro caso,
esa realidad está en nuestro patio trasero. Debemos reunir valor y ponernos frente al espejo que nos colocan
aquellos que fueron enviados allí. Debemos abrir un debate honesto sobre las cuestiones morales y sociales
que se desprenden de la realidad en los Territorios antes de que sea demasiado tarde.
Breaking The Silence es un intento desesperado de alarmar a la sociedad israelí y a la internacional, para que
sean conscientes de la catástrofe que estamos llevando a otros y a nosotros mismos.